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Comer sin gluten, más que una moda pasajera

2014-03-16

Cualquier abuelita latinoamericana, acostumbrada a cocinar panes y tortas, podría decir que eso de andar comiendo sin gluten es una tontería. Sobre todo, si la elección no está basada…

Cualquier abuelita latinoamericana, acostumbrada a cocinar panes y tortas, podría decir que eso de andar comiendo sin gluten es una tontería. Sobre todo, si la elección no está basada en diagnósticos graves, como el de la enfermedad celíaca.

Pero las cosas han cambiado y hoy en día mucha gente decide comer sin gluten como un estilo de vida, únicamente porque ha comprobado que eliminando el gluten -la glicoproteína presente en la semilla del trigo, el centeno y la cebada- se puede evitar la pesadez estomacal, la urticaria, la fatiga y los dolores de las articulaciones, por nombrar algunos síntomas.

Es probable que mucha gente no conozca las razones por las que hoy somos más sensibles al gluten que hace 20 años.

Especialistas aseguran que no sólo estamos comiendo más gluten que nunca, sino que algunas semillas de esos granos están siendo modificadas genéticamente. La industria de alimentos, además, utiliza el gluten como preservativo para otorgar textura, viscosidad y sabor a muchos productos procesados.

La enfermedad celíaca

A quienes sufren de este trastorno digestivo, el gluten les provoca una reacción en el sistema inmune que daña la capa que recubre el intestino delgado y dificulta su capacidad para absorber nutrientes.

Si la enfermedad no se detecta a tiempo, puede provocar una severa desnutrición.

Actualmente no existen tratamientos para la enfermedad y el paciente debe retirar el gluten de su dieta de forma permanente.

De modo que no suena descabellado que haya personas que estén preocupándose por reducir su ingesta. Aunque eso signifique que deban olvidarse de la pizza, el helado, la cerveza, el couscous, los bagels, los aderezos, la salsa de soya y de tomate…

 

Gluten free es el nuevo fat free

Montserrat Rodríguez, médico nutricionista, asegura que cuando se elimina el gluten, el cuerpo se desintoxica. Eso, sin embargo, no se traduce en una pérdida de peso inmediata.

“Probablemente se puedan perder hasta cinco kilogramos, pero para continuar rebajando hará falta eliminar el consumo de otros alimentos. Lo que sí es cierto es que si no bombardeas al cuerpo con sustancias como el gluten, el organismo descansa, el ejercicio es más efectivo y el agua hidrata y limpia más rápido”.

Los productos identificados como gluten free se han multiplicado en los últimos años, como lo hicieron los fat free en su momento. Pero una dieta sin gluten no debería incluir mayoritariamente productos procesados, explica Rodríguez.

 

La oferta de productos sin gluten ha aumentado considerablemente.

“Hay gente que con la excusa de que ‘es libre de gluten’ llena el carrito del supermercado con pretzels, pastas, galletas… El mercadeo es bien agresivo y tramposo. Yo recomiendo una dieta sana, no una basada en alimentos que simulan todo lo que tiene gluten”.

Con ella concuerda Diane Hoch, consejera nutricional certificada y fundadora de The Food Evolution, un programa de asesoría sobre alimentación saludable en línea.

Hoch se olvidó del gluten hace cinco años, tras alimentarse durante toda su vida con la dieta estadounidense estándar con refrescos, donas y todo tipo de pan.

“La comida procesada está llena de azúcar, grasa y carbohidratos, tenga o no tenga gluten”, dice a BBC Mundo.

“Por eso hay que comer frutas, vegetales, legumbres, nueces, semillas, comida de verdad. La gente dice que no tiene tiempo para cocinar, pero yo puedo enseñarles a preparar una deliciosa y saludable cena en los 30 minutos que toma ir a comprar comida rápida. Mi hija que va a la universidad estudia tomando jugos verdes en lugar de tazas y tazas de café. No hay excusa”, sentencia.